¿Qué es la Eficiencia Energética?

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La eficiencia energética es una herramienta fundamental para reducir los costos de cualquier sistema energético, desde el conjunto global de la matriz energética, como también de los subconjuntos de usuarios finales como la industria y el sector residencial. formando un aprovechamiento de los recursos naturales o de residuos generados es una manera de reducir la dependencia energética, contribuir al cumplimiento de exigencias o normativas ambientales sólo con detectar oportunidades, aumentando la capacidad de coordinación interna y por sobre todo, detallando una política energética (como país y para empresas) permitiendo un funcionamiento óptimo basado en el monitoreo.

A nivel país las apuestas deben comenzar por diversificar la matriz, estudiar, analizar e implementar las oportunidades que tenemos, ahora, debemos ser objetivos y decir que la solución no está en la energía eólica ni la solar, tampoco en el aprovechamiento (responsable por cierto) del recurso hídrico del país, para que mencionar las termoeléctricas. Como país tenemos un tremendo recurso y es nuestro, trayendo como principal aliado un desarrollo sostenible, limpio y diverso.

El viento no siempre sopla, el sol no está en las noches, un año de sequías acarrea escases hídrica, pero generando una optimización de estos recursos podemos hablar de una matriz diversa y eficiente, visto de manera simple, cuando hay viento podemos reducir las potencias de entrega de centrales hídricas (el sustento de la matriz) para  paliar los factores de planta que se poseen en los recursos eólicos. No quiero dejar de lado diversas fuentes de generación que no he nombrado como la geotermia o  mareomotriz (requiere un nivel de investigación superior) u otras fuentes no renovables que el debate serio, técnico y económico dirá hacia donde destinar los esfuerzos.

Pero, de que nos sirve una matriz energética eficiente si los usuarios finales no la utilizan como tal, el gran “pero” de implementar eficiencia energética a nivel usuario (o sea industrial y/o residencial), es que esta generalmente va asociada a grandes costos de implementación con períodos de retorno de inversión altos o fuera de los parámetros de retorno de inversión para la mayoría, e.g. en las PYMES hablar de un retorno de 5 años generalmente es inviable, aún sabiendo que la tecnología implementada perdurará por largos años bajo parámetros de operación dados por el fabricante.

Existen mecanismos (nacionales e internacionales) que apoyan a las inversiones, sobre todo cuando existe un fuerte componente en la innovación y en la utilización de tecnologías basadas en fuentes renovables, tomando en consideración que grandes cambios traen como consecuencia la obtención de Bonos de Carbonos, los que pueden ser utilizados como “moneda de transacción” para poder optar a estos mecanismos o como un “ingreso”  constante en el flujo de caja de la empresa. Mi punto de vista es no ir tras el bono de carbono, sino que ir tras la solución que mejora el flujo energético donde el bono de carbono será el premio a bajar los costos operacionales, requerir menos energía de una red saturada y al aporte al medio ambiente (ya que todo suma!).

Nuestros esfuerzos están puesto en la I+D+i de medidas que permitan mancomunar un bajo costo operacional, una matriz diversa (y cada vez más limpia), una industria más solvente y competitiva. Donde el concepto económico debe ser “Economía Sostenible”, o sea financieramente rentable y técnicamente realizable.

 

Gustavo Álvarez B.

Ingeniero Jefe

Eurocalidad Energía